Eugenia Lerner
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La carrera de Capricornia

 

Por:  Eugenia Lerner 
      Ó Círculo Chamánico 2008

 

Capricornia atendió el teléfono. Llamaban para preguntarle si quería hacer un comercial,. “Cuándo?” preguntó con voz clara y modulada de locutora. “El lunes 25 (contestaron) y el caché es de ….” y le dieron una cifra tres veces menor a su  cachet profesional.

Capricornia sintió su orgullo mancillado y respondió con firmeza e ira contenida: “no, mi caché es de… por menos de eso no trabajo”.

Esto había ocurrido a la mañana y cuatro horas después, cuando la vi seguía indignada y con dolor de cabeza.

 

-          Sabés por qué pasa esto, no?- preguntó

-          No - contesté

-          Porque hay gente que toma cualquier trabajo

-          Ah, si, eso ocurre en todas las actividades

-          me refiero a que ahora hay muchos aficionados que trabajan por una miseria. Pero lo que más bronca me da es que las productoras manejan mucho dinero y esto es una explotación.

-          Entiendo …, entonces está claro que esta propuesta no te interesa

-          Ni loca voy a grabar un comercial por ese dinero,  un ‘comerciaaaal’, que no me gusta nada

 

Continúa despotricando unos minutos y luego se queda en silencio.

-          Querés quedarte con la bronca?- se me ocurre preguntarle

-          No, pero es terrible esta explotación. No sé qué puedo hacer con la bronca.

-          Bueno, veamos…. Quizás cambiar alguna creencia? Si tenés claro que este ofrecimiento no te viene bien, qué es lo que mantiene la bronca?- (Silencio) -El estado del mercado laboral? Que te ofrezcan esta grabación? Que no conozcan tu caché?

-          Ehm….. (se afloja un poco, levanta apenas la comisura de los labios, hace una pausa) ehm…. No sé, necesito trabajar, necesito el dinero y me digo “vas a rechazar un trabajo?????”

-          Ah! hay una presión interna para aceptarlo….

-          Si, pero los ‘commerciaaales’ no me gustan. En esos ambientes me siento ridícula y muy expuesta (responde enfática, como si yo estuviera insistiendo en que acepte la propuesta).

-          Te aliviaría pensar que no tenés que aceptar?

-          Puede ser…pero necesito el dinero …

-          De todas maneras, si estás de acuerdo, podemos seguir explorando la presión interna.

 

Después de varios minutos de indagación logramos clarificar algunas de sus creencias y expectativas en relación al tema laboral:

∙ como es buena locutora tendría que tener ofrecimientos bien pagos

∙ las oportunidades, los procesos y las interacciones laborales, tendrían que ser más  

  fáciles, más justas y acordes con los talentos profesionales

∙ cuando las cosas no son como tendrían que ser, entonces ella tendría  que

  someterse o hacer algo contrario a sus gustos, posibilidades, preferencias o  

  convicciones.

 

Estas ideas o expectativas la atrapan en un mundo que, en su percepción, no es como tendría que ser y en una visión de sí misma de no ser como debería ser. En un atiborrado de faltas y errores propios y ajenos.

En este mundo no puede relajarse, no hay criterios ni pautas claras, no hay matemática en los esfuerzos ni en las relaciones, nada es demasiado confiable.

Le importa mucho su carrera y le gustaría ser valorada y reconocida. Por eso sigue esforzándose, y más allá de los altibajos y desprolijidades propias de la vida, en el fondo aspira a la excelencia.

Pero los resultados la decepcionan y cuando se disipa el enojo sobreviene la tristeza.

 

Querría ayudarla a liberarse de este ‘atrapamiento’. Por eso, después de reflexionar pregunté:

 

-          Podrías hacer algo para tener un trabajo más acorde con tu estilo y tu caché?

-           y…(piensa) …llevar mi currículum a programas de radio que me interesen... Pero eso me cuesta mucho, y me da miedo.

 

Tiene entonces otra opción: salir a buscar lo que quiere. Surge la posibilidad de elegir entre el costo de permanecer en algo conocido y penoso o el temor y la inercia de iniciar algo nuevo.

 

Continuamos el diálogo y antes de despedirnos tuve la grata sensación de que empezaba a sentirse mejor. Ya no le dolía la cabeza y si bien en ese momento sentía un frío interno y las piernas algo flojas, por el miedo, estaba más tranquila y con perspectivas más claras.

Por sus actitudes y comentarios me dió la impresión de que había llegado a varias conclusiones importantes:

 

∙ cuando aligera los tendría/n o debería/n se siente más relajada y contenta

∙ puede usar sus recursos, su fuerza y aspiraciones (que no le faltan) de distintas

  maneras, ya que no hay una única forma de ver las cosas, transitar el camino ni llegar

  a las metas.

∙ el error es sólo una percepción o interpretación, no es una ‘Verdad’ sino un punto de

  vista.

∙ que  imponer/se es muy diferente a proponer/se

, que proponer/se casi siempre es más agradable y efectivo porque casi todos nos

  resistimos a la imposición (también a lo ‘autoimpuesto’)

. que los querría y los podría nos guían mejor en nuestros propósitos que los debería.

 

Creo que a esta altura ambas sabemos que cambiar lleva tiempo y no siempre es fácil. Que no se trata sólo de llegar a buenas conclusiones, sino de ponerlas en práctica. Pero en mi experiencia,  el cambio es más fácil cuando uno tiene claro qué quiere cambiar y cómo hacerlo.

 

Quizás algún día prenda la radio, sintonice un programa y escuche la hermosa voz de Capricornia invitando a disfrutar algo o a reflexionar sobre algún tema interesante.

A veces queremos peras y crecen naranjas. Pero si nos mantenemos fluidos y abiertos  seguramente descubriremos que, a la larga, el mejor fruto es el que ha madurado.