Eugenia Lerner
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Búsqueda en la Naturaleza:

Quest en Peuma Hue.☆

 

Por:  Eugenia Lerner 
      Ó Círculo Chamánico

 

Quest (se pronuncia kwest) es una palabra inglesa que significa búsqueda y tiene una connotación particular, que no está contenida en la palabra en español. Por eso preferí utilizar el término inglés, idioma en el que realicé mi formación chamánica.

El Quest es una búsqueda comprometida y muchas veces extensa de algo significativo y valioso para la persona, tal como la verdad, el conocimiento o la iluminación. El Quest chamánico es una práctica específica, que se realiza en un momento y lugar determinados y con un propósito previamente establecido. Consiste en una búsqueda de comunicación con el mundo espiritual con el fin de obtener respuestas a preguntas o pedidos, en la que se transita por experiencias de aprendizaje y transformación.

Peuma Hue: son palabras mapuche que se traducen al español como “lugar de los sueños o lugar de Visión”. Geográficamente es una estancia ubicada a 25 km. de Bariloche en la cabecera sur del lago Gutiérrez.

Agradezco a mi entrañable amiga Evelyn que me abrió allí las puertas de su casa.


Era el último día del Quest y me sentía agradecida y satisfecha con lo vivido en Peuma Hue. Había tenido varias experiencias transformadoras y obtenido muchas respuestas a preguntas que había formulado antes y durante el Quest. Ya no esperaba más.

Salí a caminar, mi idea era cerrar el ciclo y despedirme del lago, el bosque y la montaña. De pronto en el fondo de mi ser surgió un inesperado anhelo. En ese momento sentí que faltaba algo para cerrar el ciclo: encontrar un objeto en esa última caminata, que sintetizara todo lo ocurrido en esos días, un símbolo, un elemento de la naturaleza que pudiera activar la memoria de lo transcurrido, y a mi regreso a Buenos Aires, facilitara mi conexión con el lugar y su energía.

Caminé unos pocos metros y a orillas del lago vi un objeto que no era propio del ámbito. Me pareció muy extraño encontrar una lapicera en un lugar natural, poco transitado por seres humanos y no muy afín con las actividades que suelen realizarse en el área. El impulso fue continuar mi camino pero una voz interior me detuvo. Sacudí mi pereza y pensé que valía la pena el pequeño esfuerzo de levantar el bolígrafo para colaborar con la ecología de ese lugar maravilloso. Me reprendí un poco por haber tenido la tentación de pasar de largo, dejando allí la “basura”.

Seguí caminando y cuando entraba al bosque una idea se atravesó por mi mente, fue una duda sin palabras. ¿Y si el encuentro de ese objeto tuviera algo que ver con mi búsqueda?. Di unos pasos más y de pronto sentí una fuerte emoción, y con ella la certeza de que el objeto que había pedido al inicio de la caminata ya se había presentado, era éste.

Mi expectativa había sido hallar algo que perteneciera netamente a la naturaleza, en cambio encontré una lapicera. Mi mente la catalogó automáticamente como “basura” porque estaba tirada y en ese contexto era un objeto contaminante.

La lapicera fue uno de los regalos que recibí en esta búsqueda, era el objeto significativo que había pedido, mi nuevo objeto de poder. Una de las preguntas que motivaron inicialmente mi Quest había sido: cuál es el paso siguiente en mi camino? qué necesito hacer ahora para seguir creciendo?. El bolígrafo fue la respuesta simbólica a mi pregunta: escribir. Recibí junto con él, otro regalo muy significativo: darme cuenta una vez más de cómo los juicios, expectativas y preconceptos pueden apartarnos de muchas cosas. En otro momento de mi vida, con la expectativa de encontrar algo natural, hubiera desestimado el bolígrafo, y en consecuencia, tampoco hubiera recibido el mensaje.

Antes de volver a Buenos Aires, hice una pequeña ceremonia de agradecimiento para cerrar la experiencia.

Al día siguiente de mi regreso a la ciudad, caminaba por una calle medianamente transitada cuando vi que algo se le caía a la persona que iba delante mío. Cuando observé de qué se trataba vi que era una lapicera. Quise avisarle a su dueño pero cruzó velozmente la calle y no escuchó mi llamado. Me quedé detenida por el asombro y la emoción. Me dije a mi misma: “Otro regalo. No puede ser casualidad, cuál es la probabilidad estadística de encontrar una lapicera un día y otra al día siguiente?. Esto es un refuerzo para que no quepan dudas. Ahora hay que hacer honor al mensaje”. Una voz interior me dijo: “empezá por escribir lo antes posible esta experiencia”.

La segunda lapicera vino acompañada de otra lección.

En una meditación dinámica, que hice para integrar lo sucedido recibí más información sobre lo que simbolizaba este nuevo encuentro: el Quest no ha terminado, continuará en Buenos Aires. La búsqueda chamánica no está supeditada a geografías ni contextos, puede hacerse tanto en la naturaleza como en las grandes ciudades. Puede ser una experiencia acotada en el espacio y en el tiempo, con un propósito específico y puede convertirse también en una forma de vida, en la que caminamos conscientes de propósitos y preguntas, abiertos a escuchar respuestas e integrar experiencias.

El Universo responde a todas nuestras preguntas y pedidos. Las respuestas no siempre son inmediatas, pueden ser sutiles y a veces no llegan de la manera esperada. El mundo espiritual se expresa de diversas maneras, a través de certezas, intuiciones, imágenes, símbolos, señales, omens y metáforas. Se comunica permanentemente con todos nosotros. Lo que necesitamos hacer es abrir el canal, sintonizar la frecuencia, y disponernos al intercambio.


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